El factor SAMuRaI en #EdTech

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Ya estamos en octubre, el verano ya es historia y ahora empezamos a coger la velocidad de crucero en los colegios. Este pasado viernes, visitando uno, me preguntaron por la diferencia entre dos  casos concretos de dos centros. La pregunta del millón, cuando hablamos de la integración de #EdTech

¿Qué separa  un caso de éxito de un fracaso?

Esta es la pregunta “del millón de dólares”, y he pensado mucho en ella por haber vivido la experiencia y haber participado, formado o diseñado en “unos pocos” proyectos de centros educativos que se han lanzado a esta maravillosa aventura de dispositivos 1:1; y muy a mi pesar, no todos han sido un verdadero éxito en la producción de aprendizaje y transformación del modelo educativo.

En realidad, caso de éxito es una terminología muy “marketiniana” así que la pregunta debe ser reformulada; ¿Cuántos colegios han transformado el aprendizaje  o  cuántos dependen de dispositvos centrándose sólo en apps, navegación web y navegadores para investigación?

Probablemente tu  conclusión sea similar a la mía, pero si un puñado de colegios puede transformar el aprendizaje con dispositivos móviles, ¿debemos replicarlo en más escuelas?

Empecemos por plantearnos lo que creo que es básico en un proyecto de aprendizaje móvil. Es sencillo, debemos poder medir una mejora, el proyecto de aprendizaje móvil debe tener un impacto positivo y un resultado medible dentro del centro. Si no es así, es una pérdida no sólo de dinero, sino también tiempo (que es un producto mucho más importante para los docentes); dejando al margen términos subjetivos como “los estudiantes están más comprometidos” o “realmente les encanta.” eso  son sólo opiniones.

Los proyectos de aprendizaje móvil deben mejorar el rendimiento y el proceso de aprendizaje.

¿Se puede predecir quién tendrá éxito y quién no? Por simplificarlo mucho, el éxito se gana o se pierde antes de que comience el proyecto. El factor clave no sólo es el líder del proyecto (que hay centros que no lo prevén siquiera)  es la suma del coordinador y del equipo que participará en el mismo ¿Son individuos curiosos por naturaleza o no? ¿Se replantean sus prácticas docentes? ¿Comparten lo que aprenden y descubren? … hablo de actitud, no de competencia. Eso es lo que llamo el factor samurai

 

LA INVERSIÓN EN TECNOLOGÍA

Muchos centros tienen objetivos equivocados cuando se trata de la tecnología . En este país y en muchos otros, se han dilapidado millones de euros  en tecnología en los colegios durante las últimas dos décadas,  apenas sin impacto en el logro estudiantil y como consecuencia se ha perdido la fe en la necesidad de la tecnología como herramienta del día a día hasta tal punto que no todos los centros educativos en este país tienen conexión (ya no digo decente).

En cualquier otra industria la inversión continua en un proceso sin pruebas sería cuestionada, pero en la educación, la adopción de la tecnología, parece estar ganando velocidad. Teniendo en cuenta el hecho de que una importante inversión en tecnología ha transformado muchas otras industrias creo que la conclusión de que el problema no es la tecnología sino el despliegue de la misma.

EL MARAVILLOSO VIAJE DEL QUÉ AL CÓMO

Demasiados proyectos se centran en preguntar “qué” en lugar de preguntar¿cómo?

Imaginemos que le hacemos al coordinador del proyecto las siguientes preguntas

  • ¿Qué aplicaciones debo usar para enseñar las matemáticas?”
  • “¿Qué puedo hacer con el iPad con mis 7s año?”
  • “¿Qué debo usar para enseñar a los niños acerca de la antigua Roma?”

Cada uno es una solicitud de información, pero el interrogatorio no dará lugar a una comprensión más profunda de cómo llegar a la respuesta. No hay foco en el proceso y la pedagogía que sustenta el uso de tecnología con éxito en el aula.

Contrasta esto con los ejemplos siguientes:

  • “¿Cómo puedo usar el iPad para enseñar las matemáticas?”
  • “¿Cómo puedo utilizar el iPad con mis 7s año?”
  • “¿Cómo puedo enseñar a la Antigua Roma con el iPad?”

Puede parecer que estoy discutiendo la semántica sin embargo es un reto maravilloso plantear el viaje del qué al cómo, el resultado de cada pregunta anterior producirá una respuesta muy diferente.

El segundo bloque de preguntas se dedica al proceso de ser consciente de su propio aprendizaje (metacognición), y tener esa capacidad es un gran activo para un educado (no siempre sucede); mientras que el primer bloque de preguntas solo centra sus preguntas en el “qué”, las respuestas que recibe son por tanto dependientes del contexto.

TRANSVERSALIDAD DE LA PEDAGOGÍA

Saber qué aplicaciones hay para enseñar matemáticas no proporciona ninguna ayuda cuando se trata de la enseñanza de la geografía, la historia o la biología. Si realizamos en el proyecto preguntas que se centran alrededor del “cómo” los profesores y maestros implicados van a profundizar su comprensión de la pedagogía.

La comprensión de cómo enseñar matemáticas con un iPad (a partir de los objetivos de aprendizaje) le proporcionará oportunidades de mejora como docenteCaptura  que además,  pueden y deben  ser compartidos transferidos a la enseñanza de otras materias mediante el contagio horizontal entre los profesores.

Entonces, ¿qué tiene esto que ver con la predicción del éxito de los proyectos de aprendizaje móviles?

Los proyectos sólidos tienen en común un líder y un equipo de profes que posee una mentalidad de mejora del proceso de enseñanza y de aprendizaje (proceso metacognitivo)

Claro que hay más factores, las finanzas, la comunicación a la comunidad escolar , etc…  sin embargo, todos los proyectos exitosos de aprendizaje móvil que conozco, están encabezados por una persona o grupo de personas que constantemente se preguntan “¿cómo?” y para ello buscan espacios y tiempos para compartirlo.

Cuestionar el “cómo” conducirá al centro a hacer las cosas de manera diferente, mejor o más eficiente, y cada uno de los que lo harán, empujaran los dos procesos vitales, tanto el de enseñanza como el de aprendizaje hacia adelante.

¿Significa esto que un proyecto está condenado al fracaso antes de empezar porque no eres curioso por naturaleza? No, porque la capacidad de cuestionarnos la metacognición es una habilidad que cualquiera puede adquirir. Eso si, hay que generar el ecosistema apropiado para ello.

Desarrollar una conciencia crítica de nuestra propia práctica con la tecnología móvil te ayudará a mejorar y crecer como educador digital, y una de las mejores maneras de hacerlo es trabajar dentro de un marco o modelo.

TPACK es el marco perfecto en este caso, y todo lo que hay que hacer es dominar los tres componentes

  • Tecnológico: Capacidad para utilizar el dispositivo.
  • Pedagógico: La comprensión de cómo integrar el dispositivo en el plan de estudios
  • Contenido: Tener tareas, ejercicios y contenidos disponibles para enseñar con (no se trata de aplicaciones).

Sin participar los tres, es imposible lograr un impacto positivo. En mi humilde  experiencia, el componente menos desarrollado de los tres es el conocimiento pedagógico.

CapturajjjCuando lo comentas en un centro, la respuesta típica es que no hay tiempo o no es una prioridad. Sin embargo, estos centros educativos aún siguen invirtiendo decenas de miles de euros en esa tecnología. Sólo aquellos con una mentalidad metacognitiva, que se plantea la mejora del proceso explorarán los aspectos pedagógicos,

EL CAMINO DEL SAMuRaI

samurai

Este video y la metáfora de Starbucks nos ayuda a entender el segundo modelo de cómo la integración tiene fases en cualquier proyecto. Fase de mejora y fase de transformación.

Basándonos en el modelo SAMR de R. Puentedura transformamos realmente el uso y el fin de la tecnología pero lleva un tiempo conseguir mejorar el proceso de integración #edtech.

Hasta ahí llegan muchos, pero creo que hay un nivel más, un nivel “master” “nija” “experto” yo prefiero llamarlo “SAMuRaI”  por encima del modelo del Dr. Puentedura  es el momento en que empezamos a innovar en el uso de las tecnologías. buscamos una herramienta y le damos un uso creativo y pedagógico (crear capas personalizadas para una unidad de Historia en Google earth)

Ese es el camino del SAMURAI…. el camino que recorren los profes que entendiendo el cómo y el porqué del modelo TPACK llega a unirse al pequeño grupo de aquellos que alcanzan el éxito con los dispositivos móviles.

Para aterrizar este post en una conclusión,  el Samurai domina el dispositivo y  domina la pedagogía.

La tecnología no es el bálsamo de Fiierabrás , es sólo una herramienta para el aprendizaje. Se necesita tiempo para dominar la herramienta antes de poder desbloquear su potencial. La falta de competencia digital y la confianza son las barreras más comunes a un buen uso de la tecnología en las aulas.

Este problema siempre persistirá mientras que la tecnología se priorice a la pedagogía. El dominio de la pedagogía es una inversión de tu propio tiempo, pero esa inversión te dota de las habilidades y conocimientos para adaptar  las tecnologías en el aula.

Sólo por el dominio de la pedagogía se puede realmente dominar la tecnología educativa, y ese es el único secreto, la respuesta al millón de dólares esa es la clave para un buen proyecto que integre proyecto de aprendizaje .

y tu… ¿Vas a preguntarte “qué” o vas a preguntarte ‘¿cómo?’

samri code

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